Archivo de la categoría: Amor Riguroso

Una Exquisita Crónica Para El Día Del Padre

Nombre del artículo:                                                        Una exquisita crónica para el día del padre

         por el hermano Marcos García, junio de 2009

En el libro de Génesis se encuentra clavado el más hermoso relato de amor de un hijo a su padre, específicamente, del amor que profesó José, el soñador, al patriarca Jacob

He querido traerles esta extraordinaria narración bíblica en esta fecha en que muchas personas celebran el Día del Padre, ya que la considero la más emotiva, gloriosa, y ejemplar novela jamás escrita, capaz de envolvernos en una reflexión bienaventurada y, sin duda alguna, de sacarnos sollozos, y en ocasiones, hasta el llanto mismo.

Por lo general el (la) lector(a) de la historia de José se enfoca en la envidia y crueldad de sus hermanos, en la calumniosa mentira de una mujer rechazada que lo lleva a la cárcel, y en toda la gloria a la que Jehová lo lleva, “porque Jehová estaba con José”, y pasa desapercibido los enternecedores eventos que saltan como gacelas en el escenario del corazón de un hombre, que a pesar de la adversidad, mantuvo inalterado ese primoroso sentimiento de amor a su padre.

En el versículo 13 del capítulo 42 José se entera por boca de sus hermanos que su amado padre aún vive. Imagínese el corazón de este hombre cuando recibió tal noticia; ahora su sueño de volver a ver a su papá parece materializarse frente a él. Estaban hablando de aquel consejero, ese amigo, el padre que una vez manifestó todo su cariño confeccionándole una preciosa túnica de colores, y al que no veía desde hace 20 años aproximadamente.

En el capítulo 43 de mi Biblia, al margen del versículo 27 tengo escrita la siguiente nota: “esta pregunta me lastima”. Y es que algo revuelve todo mi ser cuando leo a José preguntar -¿Vuestro padre lo pasa bien? ¿Vive todavía?

La alegría grande inundó el corazón del gobernador de Egipto cuando sus hermanos le respondieron –bien va a tu siervo nuestro padre; aún vive. Gén. 43:28

Es una realidad que había ansiedad en José al preguntarle a sus hermanos -¿Tenéis padre…? Gén. 44:19. Es posible que hubiera conflictos sobre lo que en estos momentos sentía por sus hermanos, y que también los hubiera respecto al tratamiento que debiera darles, pero ese amor que sentía por su padre y que guardaba como retrato pegado a su corazón, ese amor indeleble brillaba con tanto fulgor que ni la oscuridad de la inclemente mazmorra a la que había sido injustamente confinado; ni las rutilantes luces de la prosperidad habían logrado ponerlo en otro lugar. El amor de José hacia su padre estaba allí, sentado en su corazón, con aparente timidez, esperando el momento de violentar las rejas y salir de su pecho para amar intensamente.

La vehemencia con que saltaba cada vez la pregunta acerca de su padre deja claramente expuesta toda la grandeza de este amor. Vea el lector(a) el dramático versículo 3 del capítulo 45, parecía que no había nada más importante que saber si su papá vivía. Más que una pregunta parece un ruego apremiante, un –ya no puedo esperar más para saber si mi papá aún está vivo, lo demás puede esperar, pero no se detengan, no dilaten más su respuesta, ¿Es que no ven mi angustia?, ¡No saben lo que siento!, ¿Alguien puede entenderme?

Es importante que pasemos por el versículo 13 del capítulo 45, Haréis, pues, saber a mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo lo que habéis visto; y daos prisa, y traed a mi padre acá. Más que falta de modestia es usar el recurso para hacerle saber a su padre que ya no debe preocuparse, que él se encargará de todo, que en su vejez no pasará hambre, que Jehová está con él.

En el versículo 23 del capítulo 45, vemos que José motivado por el amor que sentía, además de  tomar decisiones emergentes, enviándole a Jacob suficiente comida para la travesía, también le envió un regalo, un regalo que contenía… lo mejor de Egipto. Mas, temiendo quizás, que sus hermanos no entregaran las provisiones a su amado padre, les impele que lo lleven a él en el menor tiempo posible.

Jacob contaba a su hijo entre los muertos, lo había llorado y había expresado que con luto se reuniría con él en el lugar de los muertos, capítulo 37, versículos 33, 34 y 35. Empero la nueva lo llenó de una sublime alegría, tanto así que dijo: José mi hijo vive todavía; iré, y le veré antes que yo muera. Génesis 45:28

La historia de José me apasiona por lo cargada de pureza y rectitud en cada evento, sin embargo, por lo puntual del tema tratado debo saltar hasta el capítulo 46 donde el escritor sagrado narra un  singular encuentro: Gén. 46:29 Y José unció su carro y vino a recibir a Israel su padre en Gosén; y se manifestó a él, y se echó sobre su cuello, y lloró sobre su cuello largamente. La Nueva Versión Internacional dice: José hizo que prepararan su carruaje, y salió a Gosén para recibir a su padre Israel. Cuando se encontraron, José se fundió con su padre en un abrazo, y durante un largo rato lloró sobre su hombro.

Amado(a) lector(a) permítame decirle que me hubiera gustado estar en primera fila presenciando tal acontecimiento, esta es una de esas oportunidades que hoy día hubiera marcado rating total en las televisoras, de igual forma, a pesar que ocurrió hace tanto tiempo, apasiona e invita a propiciar escenas tan plenas de amor como la descrita.

Se estableció Jacob en Egipto donde vivió diecisiete años y al sentir que su final se acercaba llamó a José para expresarle sus deseos. Después de escucharlo con reverencia José respondió: Haré como tú dices. Gén. 47:30

José fue un hombre que amó a Jehová y lo manifestó amando a su padre. Es triste que muchos(as) hermanos(as) que dicen amar a Dios no sustenten esa expresión manifestando amor a sus progenitores.

Hasta pronto.

Glosario de términos

Impeler: Dar empuje para producir movimiento. Incitar, estimular.

Novela: Hechos interesantes de la vida real que parecen ficción.

Rutilante: Que brilla mucho o emite una luz muy intensa.

Uncir: Atar o sujetar al yugo bueyes, mulas u otras bestias.

Bibliografía

Biblia Reina Valera 1960

Biblia Nueva Versión Internacional 1999 by International Bible Society.

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, Vigésima segunda edición

Diccionario Manual de la Lengua Española Vox.© 2007 Larousse Editorial, S.L.

www.radiolaluz.com/diccionario_descripcion.php

Los énfasis son del autor del artículo.

El arrepentimiento: ¡ Un asunto pasado de moda ¡

Nombre del artículo:

El arrepentimiento: ¡ Un asunto pasado de moda ¡

por el hermano Marcos García, marzo de 2009

Una de las cosas que más promueve el comercio mundial es la moda, y uno de los elementos que podemos tomar como base para darnos cuenta de la seducción del mundo a la iglesia es precisamente la moda. Vemos que la misma pasa con extraordinaria rapidez, para que después de algunos años se repita el ciclo y lo que estaba desfasado, pero que causó furor, vuelva a tomar auge y a formar parte de los complementos que evidencian la vanidad del hombre y de la mujer.

En la iglesia sucede lo mismo, hay sermones que han causado furor, que al igual que lo hacen las buenas obras de teatro en los países del primer mundo, han llenado las iglesias por varias semanas. Por lo general, estos mensajes están saturados de palabras emotivas que dicen lo que la gente desea oír, o de profecías sobre prosperidad que casi siempre usan el nombre de Dios en vano. Indistintamente de quien los haya originado, éstos son ligeramente retocados y vueltos al púlpito con el ánimo de causar apoteósicos aplausos y que los amenes retiñan en las paredes llenando de orgullo el corazón del predicador y de la predicadora.

Como hemos dicho en artículos anteriores, la prosperidad, ruinmente predicada, es uno de los caminos usados por el Diablo para conducirnos al infierno, aún así, es uno de los temas más atractivos, tanto para los(as) predicadores(as) como para los(as) oyentes.

Sin embargo, algo tan necesario para alcanzar la misericordia divina como lo es el arrepentimiento, hoy parece ser tema prohibido en los diferentes tipos de púlpito, cuando debiera predicarse con el denuedo que lo predicó Juan el Bautista; con la relevancia con que lo predicó Jesús; y con la vehemencia con que lo predicó Pedro.

Este requisito tan valioso para la salvación ha dejado de aparecer en los bosquejos de pastores(as); de predicadores(as); y hasta de renombrados evangelistas. Pareciera que el tema carece de atractivo; que, quizás riña con los intereses de las mega iglesias, y/o que no nos hace parecer tan buenos(as) como pretendemos hacernos ver. He escuchado con atención cuando se hace el llamado a los pies del Señor, y no son pocas las veces que no se les dice a quienes se acercan que deben arrepentirse.

Estimado(a) lector(a), esto es realmente lamentable, ya que sin arrepentimiento no hay salvación, Gálatas 6:7 dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado. En Lucas 13:3 y 5 el mismo Jesús exhorta al arrepentimiento de tal forma que expresa enfáticamente que si no nos arrepentimos pereceremos. Pedro, un hombre que había experimentado el arrepentimiento y que se encontraba gozando de la consecuencia de ese arrepentimiento, después de exponer públicamente las razones que los israelitas tenían para arrepentirse les dice en voz a cuello “…arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; Hechos 3:19. El apóstol Pablo, de una manera magistral en el Areópago, dice que Dios nos manda a todos que nos arrepintamos. Hechos 7:30

Y es que mientras no se experimente el verdadero arrepentimiento bíblico no se es salvo(a), ya que esta es la base de la salvación. La Biblia es clara e irrebatible cuando habla sobre el arrepentimiento.

El verdadero propósito por el cual vino Cristo a morir por nosotros ha sido diluido por el hombre. Es una pena que hoy en muchas iglesias se predique un evangelio donde no es necesario el arrepentimiento, donde sus enseñanzas van dirigidas a presentarnos a un Jesús de prosperidad, a un Jesús  que vino para darnos abundancia y bendiciones. Un evangelio light que no nos ofrece a Jesús El Salvador, mas bien a un dios proveedor de riquezas materiales, de salud física y de bienestar social; a un dios que patrocina la vanidad humana y que se especializa en ser un suplidor de todos nuestros caprichos.

Hemos visto que Juan el Bautista predicó el arrepentimiento, que Jesús inicia su ministerio predicando el arrepentimiento, y que es el arrepentimiento el que Pedro predicó el día de Pentecostés. ¿Quedará alguna duda de que al optar por la vida eterna debemos comenzar por allí?

El arrepentimiento Bíblico es aquel que nos hace cambiar por dentro. Es un cambio de corazón, de dirección, y de mente. Es un milagro que Dios hace en el corazón, para que podamos tener ese dolor por los pecados cometidos, para volver nuestra mirada a Dios por ayuda. No existe pecado suficientemente grave que pueda condenar a aquellos cuyo arrepentimiento es verdadero. El arrepentimiento viene acompañado de una nueva vida.

Si no se ha arrepentido hágalo hoy mismo, no pierda de vista que para gozar de la vida eterna es indispensable el verdadero arrepentimiento.

Glosario de términos

Apoteosis: (Del griego deificación). Ensalzamiento de una persona con grandes honores o alabanzas. En el mundo clásico, concesión de la dignidad de dioses a los héroes.

Furor: Momento de mayor intensidad de una moda o costumbre.

Vehemente: (Del lat. vehĕmens, -entis). Que tiene una fuerza impetuosa. Ardiente y lleno de pasión.

Bibliografía

Biblia Reina Valera 1960

La Biblia de las Américas / Foundation Publications, Inc. / Anaheim,              California

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, Vigésima segunda edición

Los énfasis son del autor del artículo.

¿Estamos predicando lo que deseamos oír, o lo que necesitamos escuchar?

Los pies que nunca llegan,pero que siempre están andando.

Los pies que nunca llegan,pero que siempre están andando.

Nombre del artículo:

¿Estamos predicando lo que deseamos oír, o lo que necesitamos escuchar?

por el hermano Marcos García, enero de 2009

            A diferencia del Hijo del Hombre, quien nunca predicó lo que las personas deseaban oír, sino, aquello que necesitaban escuchar, el contenido de los sermones de hoy, es en gran parte, un concierto de elaborados mensajes vacíos de sustento bíblico, que llenan las iglesias, pero que dejan cada vez más vacío y con más sed el corazón del hombre y de la mujer.

       El mensaje de salvación se ha cambiado por el mensaje de prosperidad. El mensaje que le dio el Señor al apóstol Pablo cuando le dijo que le bastara su gracia[1], lo han mudado los predicadores (as) livianos(as) a “si no tienes bienes materiales o estás enfermo(a), quiere decir que algo malo está pasando con tu vida espiritual”.

            Tanto ha sido sonado este argumento que hoy día se mide el nivel de santidad de una iglesia (congregación) por su apariencia: estilo de vida, posesiones, estado físico, etc. A muchos líderes les parece que todo anda bien cuando en los días de servicio se llenan los estacionamientos del templo, dejando atrás la evaluación que hizo Jesús cuando le escribió a las siete iglesias, o aquella que hizo Pablo a la iglesia de Corinto (1 Cor. 3:18~21) Pablo advierte a los corintios que debían  escoger la sabiduría de lo alto que es de real valor, aunque esto sea considerado necio por el mundo (1 Cor.1:27). Los corintios estaban empleando la llamada sabiduría de este mundo para evaluar a sus líderes y maestros. Su orgullo hizo que dieran mayor valor a la presentación del mensaje que a su contenido.

            Ante lo expuesto surge una pregunta, una pregunta que se puede responder con otra pregunta:

¿Por qué se ha cambiado el mensaje de salvación por el mensaje de prosperidad?

¿Será que tememos que al predicar la Palabra tal cual nos fue ordenada, el aporte económico mengüe?

            Nos pasamos más tiempo buscando justificación en La Biblia para los mentirosos[2] mensajes que queremos esgrimir desde el púlpito, que orando para que sea el Espíritu Santo quien nos guíe a toda verdad.

            Son cada día más los predicadores(as) que han perdido el temor al Dios Vivo y sin escrúpulos están enviando a hombres y mujeres a Egipto por ayuda[3], es penoso porque conocen su fin, más las rutilantes luces de la prosperidad de este mundo los ha enceguecido, y así ciegos, están guiando a otros ciegos.

            Cierto es que la Iglesia está demandando un mensaje de prosperidad, un mensaje cuyo contenido sea concluyente en que el Señor va a abrir los cielos y va a derramar sobre cada uno de sus hijos e hijas tantos bienes y salud que podrán vivir en este mundo toda una vida sin ninguna necesidad material o física, mas no deben los obreros del púlpito aprovecharse de la falta de conocimiento[4] de la gente para espiritualizar cada palabra de Las Escrituras ofreciéndoles lo que piden y no lo que necesitan.

            Los predicadores y predicadoras que han cambiado el mensaje de salvación por el mensaje de prosperidad, están, con conocimiento de causa, preparando a hombres y mujeres para que vivan eternamente en este mundo y no para que opten por el paraíso que Jesús vino a ofrecernos y por el cual dio su vida, pagando nuestro pasaje al Cielo con precio de sangre.

            Es urgente que depongamos esta actitud y prediquemos el mensaje que el pueblo necesita escuchar, y que apartemos de nosotros aquel mensaje que sólo nos llena de fama y fortuna.

            Amado hombre o mujer de Dios que me lee, sus comentarios serán muy apreciados, recordemos que Jehová escribe recto sobre líneas torcidas[5].

Glosario de términos

Argumento: Razonamiento que se emplea para probar o demostrar una proposición, o bien para convencer a alguien de aquello que se afirma o se niega.

Liviano, na: De poco peso,  inconstante, que muda con facilidad de pensamientos.

Mudar: Dar o tomar otro ser o naturaleza, otro estado, forma, lugar, etc.  Dejar algo que antes se tenía, y tomar en su lugar otra cosa.

Bibliografía

Biblia Reina Valera 1960

La Biblia Nueva Versión Internacional (NVI) 1999 by International Bible Society

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, Vigésima segunda edición

Los énfasis son del autor del artículo.


[1] 2 Corintios 12:9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 

[2]Jeremía 8:8 ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas. 

[3] Isaías31:1 1 ¡Ay de los que descienden a Egipto en busca de ayuda, de los que se apoyan en la caballería, de los que confían en la multitud de sus carros de guerra  y en la gran fuerza de sus jinetes, pero no toman en cuenta al *Santo de Israel, ni buscan al Señor!

[4] Isaías 5:13 Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed. Oseas  4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.

[5]Los renglones torcidos de Dios – Torcuato Luca de Tena

¿Editando la Biblia?

Nombre del artículo:

¿Editando la Biblia?

por el hermano Marcos García, Diciembre de 2008

                Una de las frases más escuchadas en los recintos donde nos reunimos los cristianos(as) es la mitad del versículo 9 del segundo capítulo de la Primera Carta del apóstol Pedro.

                La misma es esgrimida con orgullo cuando se sienten humillados(as), o cuando creen que no se les está dando el lugar apropiado. También se usa como herramienta de defensa cuando quieren evadir alguna tarea que se les haya asignado y que piensan les denigra. Algunos más audaces hacen derroche de la expresión “Dios me puso por cabeza y no por cola” citando a Deuteronomio 28:13, la cual es una promesa, pero una promesa condicionada.

                Cuando me ha tocado predicar al respecto (1 Pedro 2:9), tengo especial cuidado de hacer énfasis en el versículo completo, porque creo que la raíz de este error está precisamente en la predicación[1], que queriendo alagar al hombre y a la mujer subsaca textos que sin el apoyo de el contexto se convierten en meras trampas asesinas de almas, en peligrosos manuales de instrucción, en revitalizadores del mortal orgullo, y en refuerzo a aquellos y a aquellas que tienen más alto concepto de sí que el que deben tener.

                La Palabra de Dios es excelsa, está escrita con primorosa perfección, no hay desaciertos en ella. La inerrancia de la misma debe ser una de las razones que debemos tener para leerla con extraordinario cuidado, procurando no buscar lo que queremos, sino, encontrar lo que necesitamos.

                Cuando leemos el versículo 9 en su totalidad podemos ver la razón por la cual somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo escogido por Dios.

                La Palabra expresa claramente que es para que anunciemos la virtud de aquel que nos llamó de las tinieblas a la luz admirable, porque alcanzamos misericordia.

                No dice siquiera que parte de esos privilegios nos fueron concedidos, para usarlos como argumentos de superioridad, tampoco dice que es un rango al cual podemos recurrir como tarjeta de presentación. Si somos sacerdotes reales, nuestra tarea es servirle al Rey, y el Rey es Jesús el Señor. Somos una familia escogida la cual Dios escogió para que le sirvamos, Entonces, ¿Por qué inflar nuestro corazón creyendo que esto nos hace superiores o mejores, cuando sólo nos hace diferentes?

                No perdamos de vista que el orgullo es pecado en todas sus manifestaciones. Este se pone de manifiesto en nuestras actitudes, en nuestras expresiones físicas (gestos), pero es más escandaloso cuando lo dejamos que habite en nuestra boca, medrando en ella en forma de palabras desprovistas de amor, palabras que brotan del corazón con la actitud de un demonio dirigido por el mismo infierno.

                Hermano(a), a diferencia de como procede el poder político secular; para el cristiano o la cristiana, el reclamar las promesas que Jehová nos dejó escritas, el hacer uso de nuestros derechos de hijos(as), no nos faculta para herir, denigrar, maldecir o practicar injusticia. Es nuestra responsabilidad hacer las cosas dentro de la voluntad de Dios.           Recordemos lo puntual de las palabras del apóstol Pablo a su amado Timoteo esforzándole a que manejara con precisión la Palabra de Dios.

Con la misma fe con que tomamos a Deuteronomio 28:13 y nos aferrarnos a él, debiéramos asirnos a Mateo  20:16 …los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; … ambas son palabra de Dios.

 

Glosario de términos

Derrochar: Malgastar. Emplear excesivamente.

Postrero, ra: Último en una lista o serie. Se dice de la parte más retirada o última en un lugar.

Secularidad: Independencia de los asuntos públicos en relación con los religiosos.

Bibliografía

Biblia Reina Valera 1960

La Biblia de las Américas – 1997

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, Vigésima segunda edición

Los énfasis son del autor del artículo.


[1] Jeremías 23:14 Yo he visto a los profetas de Jerusalén hacer cosas horribles: cometen adulterios y fraudes, animan de tal modo a los malvados que nadie se aparta de su maldad. Ellos y los habitantes de la ciudad son para mí como Sodoma y Gomorra. DHH – 2002 – Sociedades Bíblicas Unidas.

¿Abuso u obediencia?

Nombre del artículo:                                                                                                                     

¿Abuso u obediencia?

Por el hermano Marcos García, noviembre de 2008

Es casi imposible escuchar un sermón relacionado con ofensa/perdón en el que no se exprese que los ofendidos deben correr hacia el ofensor y pedirle perdón. El simple hecho de decirlo no tiene nada de malo, lo malo está en dejarlo hasta allí. Al hacer esto la expresión se convierte en una fórmula incompleta que al aplicarla el cristiano o la cristiana a su proceder, se constituye en una visa para llegar al infierno, ya que con esta predicación inconclusa se le da al cristiano(a) patente de corso para convertirse en un(a) profesional de la ofensa en sus diferentes manifestaciones; ejercer su especialidad y luego sentarse a esperar al ofendido o a la ofendida que llegue a sus pies a pedirle perdón. Tanto es así que con frecuencia se escucha en las conversaciones de ofensores la siguiente expresión “tiene que perdonarme”.

No es fácil enumerar a los hermanos y hermanas que predican esto sin siquiera citar la Biblia, dejando en el o la oyente la percepción de desconocimiento o despertando en ellos(as) suspicacia.

Esta es una mala práctica debido a que no hay cristianos especiales. Hay un principio bíblico (Romanos 12:5) que dice que al formar parte del cuerpo de Cristo, cuando uno de los miembros está ofendido, que es el caso que nos ocupa, todos los otros miembros deben sentirse igual, por lo tanto, así ofendido como ofensor deben buscar la reconciliación a través del perdón.

Visitemos por un momento las Escrituras en el evangelio de Cristo de acuerdo a Lucas, allí nos encontramos con una orden que nos da el Señor, una orden que con demasiada frecuencia es pasada por alto, alto que nos conduce a practicar injusticia. Lucas 17:4 Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.

Si bien es cierto que el Padre con su proceder manda al ofendido a perdonar al ofensor, no es menos cierto que el Hijo ordena al ofensor acercarse arrepentido al ofendido a pedirle perdón.

El pedir perdón cuando somos ofendidos, el buscar la reconciliación con nuestro ofensor o con nuestra ofensora es una de las más grandes expresiones de amor que nos enseñó el Padre, es una lección divina. Recordemos que fue el hombre quien se enemistó con él, y aún siendo así es él quien propicia la reconciliación con la humanidad. Efesios 2:16

Es difícil pedir perdón, sin duda requiere de sacrificio, por lo general debemos humillarnos, bajarnos de la torre en la que creemos que estamos. No perdamos de vista el sacrificio que hizo el Padre al enviar a su hijo para tal efecto, como tampoco debemos mirar ligeramente el sacrificio del Hijo al humillarse tomando forma de siervo Filipenses  2: 7.

Cuando seguimos el proceso que la Biblia nos manda el resultado es un verdadero perdón, es un perdón que nos conduce a recordar los hechos sin dolor, sin remordimientos, sin amarguras. Un perdón que nos hace crecer, un perdón que nos edifica.

Apreciado(a) hermano(a), no condene al ofensor o al ofendido a permanecer en ese estado de pecado, recuerde que si no perdonamos, Dios no nos perdonará, que si no somos perdonados por Dios no podremos entrar al Cielo y habitar esas moradas que el Señor ha preparado para nosotros. Mateo 6:14 y 15   14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 6:15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Empiece pidiendo el perdón más difícil, verá como este le facilita los demás. Deseo sugerirle que no disfrace la palabra perdón por el término disculpa, al hacerlo puede estar confundiendo remordimiento con arrepentimiento.

Gracias por leerme, hasta pronto.

Glosario de términos

Arrepentimiento: Cambio de actitud, cambio de modo de pensar. Un cambio de mente hacia Dios que conduce al juicio de uno mismo y de los propios actos.

Patente de corso: Autorización que se tiene o se supone para realizar actos prohibidos a los demás.

Reconciliar: Volver a las amistades, o atraer y acordar los ánimos desunidos.

Remordimiento: Inquietud, pesar interno que queda después de ejecutada una mala acción.

Bibliografía

Biblia Reina Valera 1960

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, Vigésima segunda edición

Diccionario Manual de la Lengua Española Vox.© 2007 Larousse Editorial, S.L.

http://www.radiolaluz.com/diccionario_descripcion.php

Los énfasis son del autor del artículo.

Pedro, una herramienta ordinaria, en las finas manos de Jesús

Nombre del artículo:

                Pedro, 

una herramienta ordinaria, en las finas manos de Jesús                                            

por el hermano Marcos García, enero de 2008

            A Pedro se le conoce, tanto por haber negado al Maestro como por haberle cortado de un machetazo la oreja a Malco, uno de los siervos del sumo sacerdote. Hoy quiero invitarlos a conocer otras de las múltiples caras de este famoso personaje bíblico; considerado un pescador tosco, hombre pueblerino y sin grado académico. Mateo 26:69~74; Juan 18:10, Hechos 4:13.

            Humilde, mas no con aquella humildad sinónimo de abandono personal o miseria con la que hoy coronamos a la gente, este hombre pescador de profesión es uno de los hombres a los que Jesús llama y le da una nueva profesión, pero alusiva a la que él venía realizando. Mateo 4:19. Este llamado es reiterado por Jesús aún después de su muerte y de su resurrección, así vemos que Juan lo relata en el último capítulo del evangelio, donde Jesús le dice que si le ama apaciente sus corderos y pastoree sus ovejas; le da a entender lo difícil que sería su final; y lo invita a seguirlo nuevamente.

          La Biblia nos deja conocer muy bien el carácter de Pedro, a través de ella podemos hacer un retrato de este hombre controversial con bastante fidelidad sin soslayar ninguna de las transformaciones que se dieron en su caminar con el Sol de Justicia.

            En su plenitud, el Hijo de Dios sabe que es Pedro un hombre con el que tendrá que trabajar con esmero dado su perfil. Su hoja de vida no contiene precisamente los requisitos del líder que sugiere Pablo en la misiva a Tito Cap. 1, versículos 7, 8 y 9, aún así, el Maestro lo escoge.

        petuAl principio se manifiesta sencillo, temperamental y extrovertido. Sin embargo, ofrece notables contradicciones: es amable y fiero, fuerte y débil, dócil y obstinado, creyente e incrédulo. La espontaneidad de Pedro permite descubrir muchos estados de su personalidad, aparentemente contrarios; pero precisamente esos contrastes marcan un perfil abisalmente humano y auténtico.

          En las situaciones donde las opciones se agotan es donde se manifiesta con mayor claridad lo que cada hombre lleva en su corazón. Pedro manifiesta un desarrollado amor a Jesús, pero insuficiente como su misma fe.

         Pedro es un hombre normal con un carácter bien marcado, aunque los cambios que experimentará durante su relación con El Príncipe y Salvador son más que sobresalientes: La Vid Verdadera lo forma puliendo su manera de ser hasta en las facetas más sencillas.

            Los cuatro evangelistas recogen la escena cuando Pedro niega a Jesús, pero a mí personalmente me sobrecoge el espíritu: Lucas. Veamos los versículos 60, 61 y 62 del Cap. 22.

22:60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. 

22:61 Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 

22:62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.

El gallo canta

El Señor mira a Pedro

Pedro recuerda las palabras del Maestro

Pedro sale y llora amargamente

Después de tantos desaciertos (Mateo 16:22 y 23; Mateo 18:21 y 22; Lucas 22:60; Juan 18:10; Juan 13:8; Marcos 14:34 y 37[1]), Pedro va camino de vuelta, se puede pensar que este hombre mira a su entorno y se ve como un fracasado; que no le parece que ha hecho las cosas muy bien, Pedro a retornado a lo suyo, pero Jesucristo resucita y algunas mujeres lo ven, es entonces cuando ocurre algo que cada vez que lo leo sendas lágrimas salen de mis ojos, –Pero id, decid a los discípulos, y a Pedro,… Marcos 16:7

        Pedro había cometido un pecado días antes de este acontecimiento, un pecado tan grande que impidió que El Señor pudiese confesarlo delante de los ángeles de Dios. Lucas 12:9.

          Pedro no confesó al Señor delante de los hombres, ni siquiera delante de una humilde sirvienta. Sinembargo, el Señor le pide a las mujeres que visitaron su tumba que fueran a decirles a sus discípulos y a Pedro que él había resucitado.

             El Maestro que conocía lo que estaba pasando con Pedro, el Rey de Gloria que sabía que Pedro, quizás avergonzado por su actitud, ya no se contaba entre sus discípulos, le envía un mensaje lleno de reconciliación, un mensaje cuya armonía permea a todo el que lo lea, no importa cuando y cuantas veces lo haga. Jesús, el Cristo, que nunca descontó a Pedro de entre sus discípulos, le hace llegar la buena noticia y Pedro termina siendo ungran predicador de la sana doctrina.

          Pedro, hombre de fe llameante, fue una de las columnas que Jesús escogió para predicar al Príncipe de los Pastores. En el libro de Los Hechos de los Apóstoles nos percatamos que los convertidos de la iglesia primitiva le seguían como líder, y es que quien haya leído sus cartas no puede negar que Pedro tenía corazón de pastor.

            El pastor Pedro era un hombre entregado a la predicación y al cuidado de las almas, aquella amena conversación con el Maestro resucitado sostenida junto al lago de Tiberias, parece repetirse en el capítulo 5 versículos 2 y 3 de su primera carta con toda la virtud con que salió de los redentores labios del Buen Pastor.

            Mientras estoy escribiendo esto no puedo evitar que mis manos se levanten y alaben al Mesías. Son tan acertadas las palabras del profeta Malaquías cuando lo llama: El Sol de Justicia. Malaquías 4:2

            Quienes hemos conocido a Pedro desde el día de su llamado nos damos perfecta cuenta que el proceso por el que ha pasado realmente lo ha transformado, aquí en su primera carta Pedro ya habla con las palabras del Redentor, y es que ahora Pedro tiene la mente de Cristo, porque sólo del corazón de un hombre que piensa como el Nazareno podría salir tanto amor como el que impregna cada una de las palabras que componen los versículos 2 y 3 del capítulo 5 de su primera carta.

        Es realmente delicioso escuchar hablar a un pastor(a) que es verdaderamente cristiano(a), de esos que faltan muchos en nuestros días. El pastor Pedro parece estar todavía al lado de su Señor, escuchando a su Consejero, sin lugar a dudas, la humildad del Hijo del Hombre ha contagiado al hijo de Jonás.

            Meditando en la abierta forma en que le habla Pedro a su Señor, me atrevería a asegurar que hoy día casi ningún líder, léase: pastor(a), obispo, apóstol, evangelista, etc. la permitiría; sin embargo, Jesús, el Hijo del Hombre, mantiene esa conversación y cuando se trata de preguntas las responde con aparente dureza, pero con propiedad, propiedad que su discípulo no resentía, porque él reconocía a Jesús como el Hijo del Dios viviente.

            Pedro, un hombre cuyo carácter no ha sido cambiado, mas bien ha sido finamente procesado con el rigor del amor, ha madurado. Sencillo, pero no carente de energía, decidido, valiente ante las autoridades judías, predicando a las multitudes, venciendo las reticencias de quienes no querían aceptar al romano Cornelio en la Iglesia; no le tiembla la mano para condenar a Ananías y Safira cuando fingen solidaridad (nótese el ferventísimo celo de Pedro por la pureza de la Iglesia ante la seducción de lo mundano). Sensible a la gracia, instruido por el mejor Maestro, hasta en lo humano es hombre más moderado y entero.

            En nuestras congregaciones los Pedros no son gratos, cada vez que Jehová envía a un Pedro a apoyar a un(a) líder en la iglesia, éste es reducido, tildado de rebelde, se hacen ingentes esfuerzos por reconstruirlo como adorador de hombres, a su hoja de vida se le pone una etiqueta de usurpador, y después de difamarlo se le confina a una eterna disciplina. Es una verdadera lástima, dado que la Iglesia necesita hombres con carácter firme que no se dejen arrastrar por espíritus seductores que entran a las congregaciones disfrazados de piedad.

            Cefas llega a Jesús como un niño humillado y Jesús capitaliza esa actitud en su justa medida (Lucas 5:8). El Salvador ve en Simón una herramienta útil.

          Claro que para discernir esto es necesario que el (la) líder esté totalmente despojado(a) de los enfermizos celos ministeriales que sólo sirven de piedra de tropiezo; esta actitud es tan perversa que la Biblia sugiere que los que la practican sean ahogados en las profundidades del mar. Mateo 18:6

          Es urgentemente necesario que estos hombres y mujeres de Dios, cuyos corazones están siendo atacados por la inseguridad, reciban ayuda profesional. La Iglesia cuenta hoy día con sicólogos espirituales, que también son hombres y mujeres de Dios y saben hacer buen uso de la Palabra de Verdad.

        La inseguridad en los líderes de la iglesia está llevándolos (las) a un desempeño de perfecta mediocridad. El Maestro jamás vio a Pedro como un competidor, lo vio como un pescador: un pescador de hombres; Pedro, por su parte estaba seguro de quien era, (Hechos 10:26) Nunca quiso ser el Mesías, sólo deseaba servirle a su Maestro.

        La inseguridad hace que los (as) líderes en vez de ver en los Pedros una herramienta de ayuda como la vio El Cristo, vean a un hombre o mujer que les resta protagonismo, que se quiere sentar en su trono, y que ellos tienen que evitarlo, aunque para ello tengan que violentar los preceptos bíblicos.

          Hermano y hermana que me lee, trate de imitar al Maestro como lo hizo Pedro, mas hágalo sin dejar de ser auténtico(a); Jesús aprecia nuestra sinceridad, recuerde que la senda que conduce al cielo sigue siendo tan estrecha como lo era en el Antiguo Testamento, realmente la Gracia no añade pulgadas a la anchura del camino de salvación, y posiblemente sea más severa que la ley. Mateo 5:27 y 28; 5:43 y 44.

Glosario de términos y frases

Abisal: Perteneciente al abismo. Se dice de las zonas del mar profundo
que se extienden más allá del talud continental.

Celos ministeriales: Recelo que alguien siente de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda llegue a ser alcanzado por otro. Cáncer congregacional. Mal enfermizo que está tomando control de muchas congregaciones. Ver Números 11:26, 27, 28 y 29.

Reticencia: Efecto de no decir sino en parte, o de dar a entender claramente, y de ordinario con malicia, que se oculta o se calla algo que debiera o pudiera decirse.

Soslayar: Pasar por alto o de largo, dejando de lado alguna dificultad.

Bibliografía:

Biblia Reina Valera 1960

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, Vigésima segunda edición.

Microsoft® Encarta® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation.

Los énfasis son del autor del artículo.


[1] Mateo 16:22 Entonces Pedro, tomándolo
aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en
ninguna manera esto te acontezca. 16:23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro:
¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira
en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

Mateo 18:21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor,
¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 18:22
Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

Juan 13:8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús
le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

Juan 18:10 Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la
desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha.
Y el siervo se llamaba Malco.

Lucas 22:60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en
seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó

Marcos 14:34 Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la
muerte; quedaos aquí y velad. 14:37 Vino luego y los halló durmiendo; y dijo a
Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora?

Artículos

Nombre del artículo:

                                   ¿Educación sexual, o aberraciones educativas?

por el hermano Marcos García, febrero de 2008

                La crisis de salud física y moral por la que atraviesa la sociedad actual no es precisamente por el desconocimiento de los temas relacionados con educación y orientación sexual, mas bien, es un generalizado desconocimiento espiritual, que como consecuencia, conduce al individuo a desvincularse de los preceptos bíblicos, perdiendo todo respeto por el Creador, y por ende, por sí mismo.

                Es común escuchar a personas de todos los estratos sociales esgrimir a su favor, la justificadora expresión: “no hay un manual para criar a los hijos(as)”, “vienen sin instructivo”, “se va aprendiendo en el camino”. Pues, nada más alejado de la verdad que estas diabólicas expresiones, la Biblia está llena de preciosa información, cuya excelente calidad garantiza una crianza nutrida de valores plenos de salud física, moral y espiritual; mas, hemos querido crear nuestro propio sistema de formación cambiando los métodos divinos por métodos humanistas desprovistos de virtud.

                La acentuada ignorancia bíblica de los(as) profesionales que desarrollan estos sistemas, violentan las normas establecidas en los estatutos divinos, dándoles un giro de 180 grados, lo que corrompe la maravillosa pedagogía del Padre, dado que se obliga a usar un nefando material didáctico confundiendo los criterios individuales y colectivos hasta el punto de hacerlos colapsar. El hombre y la mujer en su afán de cambiar las cosas ha contaminado los mandamientos celestiales, y como dice Isaías 5:20   …a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!

                Es claro que el proyecto sobre educación sexual con  miras a implementarse en los centros educativos de Panamá adolece de falta de fondo prudente, este aborda tímidamente algunos aspectos de la sexualidad y profundiza estremecedoramente en otros, lo que crea suspicacia, toda vez que parece intencional la preferencia por temas violatorios de las buenas costumbres.

                Educación no es inducción, y este proyecto burdamente elaborado impulsa a los(as) discentes a expresar el sexo de una manera violenta, tal es el caso de uno de los contenidos que se le sugiere como material de ejercicio a los(as) docentes de cuarto, quinto y sexto grado: “con una soga simule un útero en el piso e invite a cada participante a ubicarse allí dentro, porque van a tener la necesidad de nacer nuevamente*, usted hará una señal para indicar a cada estudiante que va a nacer y que debe construir su identidad, recogiendo tarjetas (una de cada color y marcadas para heterosexuales, homosexuales, bisexuales, travestis y transexuales) colocadas en una mesa. Pídales que regresen a sus lugares y reflexionen sobre su nueva identidad, cómo se siente,  interiorizando sus nuevas características”.[1]

                Es bien conocido que en todos los países donde se ha implementado la educación sexual, esta ha sido un apodíctico fracaso. Es de esperarse que sea así, ya que el estado no debe competir con la familia, la educación sexual es realmente necesaria, pero los fundamentos deben ser puestos en el hogar  y desde que el nuevo miembro se integra.  Hoy, el gobierno quiere, con este proyecto, implantar frutas al árbol, consciente de que descuidó su desarrollo, y que la cosecha está muy por debajo de las expectativas, resultado que debe llamar a la reflexión.

                Sin embargo, es muy poco lo que se está haciendo con los padres y madres para que la nueva generación de ciudadano(as), cuando llegue a la edad escolar, cuente con los aprendizajes elementales sobre la dimensión de la sexualidad.

Considerando que las organizaciones aseguran que la educación sexual ha fracasado y que, por consiguiente, el método debería replantearse, creemos que es una colosal irresponsabilidad del gobierno querer implantar programas que en otras regiones han fracasado.

                No son pocos(as) las(os) que coinciden en que el material didáctico que se produjo para apoyar al educador o a la educadora en su labor docente es pornografía barata, ya que estos tratan los temas en referencia de una forma superficial y sin verdaderos criterios de formación, tal es así que el espíritu de estos contenidos es el de ponerle freno al componente reproductivo y abrir las compuertas al deleite libre del deseo sexual, fundamentando la pedagogía en el uso de anticonceptivos.

                El conocimiento por sí solo no es suficiente para cambiar la conducta. “La orientación sexual abarca el desarrollo sexual entendido como: salud reproductiva, afectividad, imagen corporal, relaciones interpersonales, autoestima y relaciones de género. Enfoca las dimensiones fisiológicas, sociológicas, psicológicas y espirituales de la sexualidad, a través del desarrollo de las áreas cognitivas, y afectivas que incluyen las habilidades para la comunicación eficaz y la forma responsable de tomar decisiones”[2]. Debemos evitar conceptos de educación sexual producidos por la emoción.

                La educación sexual debe integrarse a las otras educaciones que el niño o la niña recibe desde siempre en la medida que este o esta pueda asimilarla, no es asunto de sorprender al individuo en una etapa de su desarrollo para incorporar algo rezagado, esto lleva inevitablemente a los excesos , al fracaso, a la vergüenza. Para el niño o la niña este elemento debe formar parte sostenida de su crecimiento y desarrollo y jamás ser un injerto repentino.

                Somos conscientes que la escuela no puede evitar su rol de educadora ignorando el tema sexual, pero el trabajo de esta debe ser complementar lo que se ha iniciado en el hogar, llenar los espacios vacíos, combatir los prejuicios y corregir los conceptos distorsionados. Entre sus funciones no está determinar lo que está bien o está mal, debe llevar al alumno a establecer la diferencia entre lo que es biológico, cultural, aquello que proviene de su clase social, de tal manera que él o ella llegue a su propia verdad.

                No podemos aplaudir la enseñanza compulsiva, el estudio de la sexualidad no debe limitarse a tratar asuntos biológicos y reproductivos, este debe ser sujeto de un análisis más amplio, para evitar que el aprendizaje los conduzca a hacer prácticas de la manera más indigna. Es el psicólogo, con una sólida formación en el área biológica, el profesional más indicado para realizar el trabajo de orientación sexual en el aula, trabajo que debe tener eficazmente terminada su primera etapa.

                Es imperativo que el estado considere lo necesario que es tratar este problema social paralelamente en el hogar y en la escuela, o sea, es necesario hacer esto sin dejar de hacer aquello. Mateo 23: 23.

El trasladar el campo de batalla a la escuela nos augura que perderemos estrepitosamente una guerra que pudimos ganar en el hogar. Hay que promover la responsabilidad sexual, la maternidad, la paternidad, y la natalidad.

 

*Esta furtiva cita es una flagrante burla a Las Santas Escrituras que aparecen en Juan 3: 1~7

 

Vocabulario

Apodíctico: (Del lat. apodictĭcus). adj. Fil. Incondicionalmente cierto, necesariamente válido.

                Cognitivo: (De cognición). adj. Perteneciente o relativo al conocimiento.

                Esgrimir: Usar una cosa o medio como arma para lograr algún intento.

                Humanista: Persona instruida en letras humanas.

Nefando: (Del lat. nefandus). adj. Indigno, torpe, de que no se puede hablar sin repugnancia u horror.

Virtud: (Del lat. virtus). f. Actividad o fuerza de las cosas para producir o causar sus efectos. Poder o potestad de obrar.

Bibliografía

Biblia Reina Valera, Revisión 1960

Diccionario de la Real Academia Española © Vigésima segunda edición.

Microsoft® Encarta® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation.


[1] Vive una Sexualidad Sana y sin VIH/SIDA / Guía del docente 4º, 5º, 6º

[2] Multirio: Guía de Orientación Sexual/Organismo gubernamental de Río de Janeiro, Brasil

 

ººººººº

Nombre del artículo:                                                 Esclavizados por nuestros hijos

por el hermano Marcos García, abril de 2008

            Salmos 127:3~5 DHH 3 Los hijos que nos nacen son ricas bendiciones del Señor. 4 Los hijos que nos nacen en la juventud son como flechas en manos de un guerrero. 5 ¡Feliz el hombre que tiene muchas flechas como esas! No será avergonzado por sus enemigos cuando se defienda de ellos ante los jueces.

            Esta preciosa porción de Las Escrituras, nos impele a reflexionar sobre la condición actual de los padres y madres. No hay que hilar muy fino para darse cuenta que la sociedad actual vive bajo la esclavitud de los hijos(as). La maldad de estos(as) esclavizadores(as) en miniatura parece estar esculpida en sus bocas, en sus corazones y en sus manos por el dedo del mismo Satanás.

            ¿Qué ha sucedido para que el hombre y la mujer actual se hayan sometido a una forma de esclavitud tan avergonzante? La respuesta a esta pregunta puede ser, la flagrante desobediencia a Dios.

            La Palabra del Señor es contundente al decir que los hijos(as) son herencia de Jehová. ¿Nos habrá Jehová dado en heredad una maldición?, desde luego que no. Proverbios 10:22 dice: La bendición del Señor es riqueza que no trae dolores consigo.DHH, entonces, ¿Por qué el hombre y la mujer de hoy se conforma con vivir bajo la destructora autoridad de sus vástagos?

            Casi todo el que escribe algo con relación a una madre le da un matiz de víctima, de mártir, de desgraciada, de despojo, etc. Esto contrasta con lo que dice el Salmo 127. Siento pena por las mujeres que han llegado a creer que ese es el perfil ideal de una madre, que esto agrada al Creador.

            El utilizar métodos equivocados para criar a los hijos(as) nos da como resultado los vergonzosos frutos de los que luego tenemos que llenar nuestra aljaba, …el hijo necio es tristeza de su madre. Proverbios 10:1 RV.

            La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él. Proverbios 22:15 RV.

Los padres y las madres de esta época han tachado de Las Escrituras esta parte de la Palabra de Dios, construyendo con esta actitud una autopista por la que los hijos(as) llegarán al infierno.

Hoy día manifestamos nuestro amor consintiendo todo tipo de groserías, agresiones verbales y físicas, palabras obscenas, gesticulaciones vulgares y soeces, irreverencia a Dios (aún dentro de la Casa de Oración), sin embargo, la Palabra de Dios dice que El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige. Proverbios 13:24 RV.

Estamos haciendo caso omiso de nuestra responsabilidad como padres y madres al ser permisivos con nuestros hijos e hijas, este es un acto de egoísmo por el que tendremos que responder a Jehová.

Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:12 RV.

Cada vez son más los cristianos que recurren al sicólogo para escuchar lo que desean escuchar (no es necesario pegarle a los hijos) y así reemplazar la Palabra de Dios por vanas palabrerías. Por eso no tenemos hijos sabios, porque estamos siendo sabios en nuestra propia opinión. Romanos 12:16 RV.

La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre. Proverbios 29:15 RV.

Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; Mateo 19:14 RV, mas cuando no disciplinamos a los niños(as) les estamos impidiendo que se acerquen al Maestro.

Amigo, amiga lector(a), el hombre o la mujer que desea ser engañado(a) lo será. Si usted recurre al sicólogo porque quiere ignorar las instrucciones que hay en la Palabra de Dios respecto a la crianza de sus hijos(as), usted escuchará lo que tiene deseos de escuchar. Colosenses 2:8  Tened cuidado y no os dejéis llevar por quienes os quieren engañar con teorías y falsos argumentos, pues ellos no se basan en Cristo, sino en las tradiciones de los hombres y en los poderes que dominan este mundo.DHH.

Referente a lo que no nos conviene pero que muchas veces queremos escuchar, le sugiero que lea detenidamente el capítulo 18 del segundo libro de Crónicas, estoy seguro que usted lo apreciará.

Jesús es el camino.

Bibliografía

Biblia Reina Valera – 1960.

Biblia Dios Habla Hoy – Edición de Referencia

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Vigésima segunda edición.

Glosario de términos

Flagrante: Que se está ejecutando actualmente. De tal evidencia que no necesita pruebas.

Vástago: Persona descendiente de otra. Renuevo o ramo tierno que brota del árbol o de otra planta.

Los énfasis son del autor del artículo.

ººººººº

Serie: Contendiendo por la fe

por el hermano Marcos García, septiembre de 2007

Nombre del artículo: La Biblia debe volver al púlpito             

            Es alarmante la cantidad de  sermones que cada día se predican sin ningún o con poco fundamento bíblico. Hombres y mujeres que en vez de leer las Escrituras, bajo la dirección del Espíritu Santo, observan meticulosamente el ambiente social, ya sea en la iglesia o en el mundo, para que les sirva de inspiración para armar un mensaje que después llevan al púlpito, o a la radio y a la televisión, desde donde inmisericordemente intoxican las almas que ha llevado el Santo Espíritu de Dios para que escuchen su santa Palabra y sean salvos por fe. (Romanos 10:17)

            Nos aterra escuchar como estas personas leen un versículo bíblico, fuera de contexto, lo espiritualizan inapropiadamente y manipulan la congregación, exigiendo amenes, pidiendo aplausos y gritos de júbilo. En ocasiones son hasta ordinarios (as) y groseros (as), arrogándose el derecho de espetar insultos a los santos que disienten con sus muy particulares opiniones. Es importante que los hombres y mujeres que llevan en sus hombros estos ministerios tengan un claro conocimiento de la Biblia, que suban al púlpito de la mano de la Biblia. Pablo escribe a Timoteo: – Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. (2 Timoteo 2:15)

            Hermano y hermana que me lees, no importa si es el pastor(a), el amigo(a), o una eminencia en el escalafón eclesial, …si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema[i]. (Gálatas 1:9)

            Sabemos que hay un solo evangelio, el de Cristo, y que, como asegura Pablo en su carta a la iglesia de Galacia, …hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. (Gálatas 1:7) Estos hermanos(as) buscan el favor de los hombres, haciendo mal uso de la palabra de verdad. (Gálatas 1:10)

            La Biblia debe volver al púlpito, nosotros los santos debemos exigirlo, es la Palabra de Dios la que puede sacar al hombre y a la mujer de la miseria del mundo, y no las historietas atractivas de hombres y mujeres seductores (as) que contando fábulas de literatura secular[ii] se emocionan, contagiando ese espíritu apóstata a aquellos que ya han sido confundidos por ellos mismos, con definiciones manipuladoras de términos como: sometimiento, humillación, rebeldía, etc.

            Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. (Colosenses 2:8)

            Cuando Pablo, desde la prisión, escribe a los hermanos de Colosas, está confiando plenamente en la todopoderosa mano de Dios, de ese Dios que respalda a quien le obedece, está pidiendo a Dios que les conceda sabiduría espiritual. Claro que Pablo confía porque conoce a Dios y por cuanto sabe que él, Pablo, está en plena obediencia a la comisión que su Señor le dio, –Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos;  bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y ensénenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. (Mateo 28: 19 y 20, Biblia DHH, Tercera Edición, SBU, 1996).

            Esa maravillosa promesa que el Señor Jesús hace, nos deja claro cual es nuestro trabajo, y que el mismo será supervisado y respaldado por él en todo momento. El Señor Jesús no desea que inventemos un nuevo evangelio, él ordena que usemos su evangelio para predicar a toda criatura.

            Las predicaciones sensacionalistas surgen del corazón del hombre y de la mujer con sed de gloria y reconocimiento es este mundo. Nosotros, los santos, debemos rechazar toda vana palabrería, pues éstas doran  las doctrinas falsas, haciéndolas parecer palabra que sale de la boca de Dios. Jesús dice que es necesario …que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, … (Lucas 24:47), y para hacer eso es indispensable que la Escritura Sagrada vuelva al púlpito.


[i] Anatema: Ésta es una palabra griega no traducida en la mayor parte de los pasajes (Ro. 9:3; 1 Co. 12:3; 16:22; Gá. 1:8, 9). En Hch. 23:14 se traduce «maldición». El solemne pasaje de 1 Co. 16:22, dice: «El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene.» En Gálatas (Gá. 1:8, 9) se dice que si alguien, hombre o un mismo ángel del cielo, predica cualquier otro evangelio que el que habían recibido, que sea anatema. Dos solemnes denuncias que tienen relación con la postura adoptada acerca de la persona del Señor Jesús y del evangelio de Dios.

[ii] Secular: proviene del latín seculare, que significa "siglo" pero también "mundo”. De ahí que secular se refiera a todo aquello que es mundano, por oposición a lo espiritual y divino.

·         La Biblia utilizada es la RV-1960, excepto especificación.

·         Los énfasis son del autor del artículo.

 ººººººº

Nombre del artículo:                                                           La Tolerancia: Virtud peligrosa

                                                                    por el hermano Marcos García, mayo de 2008

Tanto la tolerancia como la intolerancia, no pueden ser consideradas en esencia buenas, ni intrínsecamente malas. En otros términos, hay casos en que tolerar es un deber, y no tolerar es un mal. Y otros casos, en que tolerar es un mal y no tolerar es un deber.

La tolerancia consiste en dejar subsistir un mal para evitar otro mayor. Ahora, la subsistencia impune del mal crea siempre un peligro, pues el mal tiende necesariamente a producir efectos malos, por lo tanto existe el riesgo de que la tolerancia traiga por sí misma males aún mayores que aquellos que se desea evitar.

Tolerar es permitir (no impedir) un mal que se puede evitar, con el fin de obtener un bien. La tolerancia requiere distinción entre el bien y el mal, entre verdad y error. Sólo hay tolerancia cuando el mal se puede evitar.

En la actualidad el término tolerancia es una expresión de lujo, como palabra es usada por muchas personas para darse cierto aire de conocimiento o de preparación académica, sin embargo, precisamente por desconocer el concepto amplio de la expresión, le están dando connotaciones que riñen con las virtudes que la misma encierra como valor.

Habitualmente se presta a este vocablo un sentido elogioso. Cuando se dice que alguien es tolerante, esta afirmación viene acompañada de una serie de alabanzas implícitas o explícitas: alma grande, gran corazón, espíritu amplio, generoso, comprensivo, naturalmente propenso a la simpatía, a la cordura, a la benevolencia. Y, como es lógico, el calificativo de intolerante también trae consigo una secuela de censuras más o menos explícitas: espíritu estrecho, temperamento bilioso, malévolo, espontáneamente inclinado a desconfiar, a odiar, a resentirse y a vengarse.

La tolerancia no es rebajar los altos estándares morales para hacer que los demás se sientan más a gusto, sino que consiste en mantener los altos estándares y motivar a los demás a desarrollar un carácter aceptable, sin rechazarlos cuando fallen. No se trata de perdonar el fracaso, sino de comprender que el fracaso es necesario en la vida y que es inevitable en el crecimiento.

Sin embargo, debemos tener cuidado de no abusar del concepto. No es conveniente perdonar las fallas en el carácter o rebajar los estándares de comportamiento en nombre de la tolerancia, eso es comprender erróneamente la tolerancia. Empero, muchos(as) recurrirán a ella para saltarse los valores morales. Tolerancia es quizá permitir que nuestros hijos elijan ciertos cortes de pelo poco tradicionales, pero nadie nos debe tachar de intolerantes por no permitirles vivir en promiscuidad.

¿Cuál es el límite para conocer lo que es permisible aceptar y lo que no se puede tolerar? La respuesta la podemos encontrar en la Biblia: el pecado.

No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus apetitos; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. (Romanos 6:12-13)

Es claro entonces que no podemos permitir el pecado, pero podemos alentar a las personas que los cometen a que se arrepientan, sin rechazarlas por sus fallas.

La tolerancia sólo puede ser practicada en situaciones anormales. Si no hubiese malos hijos, por ejemplo, no habría necesidad de tolerancia de parte de los padres. Sólo hay tolerancia en la anomalía, y proclamar la necesidad de mucha tolerancia, es afirmar la existencia de mucha anomalía. Cuando en una sociedad sus miembros son mayúsculamente forzados a practicar la tolerancia entre sí, es porque la situación es escandalosamente anómala.

Los males de nuestra época tomaron el carácter alarmante que actualmente presentan porque estamos aceptando la inversión de lo que es correcto delante de Dios, partiendo por la iglesia que es quien debe dar el ejemplo. ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! Isaías 5:20

En otros términos, la tolerancia puede ser una virtud. Pero es virtud característica de las situaciones anormales, inestables, difíciles. Ella es, por así decir, la cruz de cada día del cristiano.

En todo momento, el (la) cristiano(a) se encuentra en nuestros días en la contingencia de tolerar algo en el autobús, en la calle, en los lugares en que trabaja, en las casas que visita, en los hoteles, etc.: encuentra en todo momento abusos que le provocan un grito interior de indignación. Grito que es a veces obligado a silenciar para evitar un mal mayor. Grito que en ocasiones normales sería un deber de honra y coherencia el manifestarlo.

Pues, si hay casos en que la tolerancia es un bien, otros hay en que es un mal. Y puede llegar a ser un crimen. Así, nadie merece encomio por el hecho de ser sistemáticamente tolerante o intolerante, si no por ser una u otra cosa de acuerdo a lo que exijan las circunstancias.

Antes de todo, es necesario subrayar que existe una situación en la cual el (la) cristiano(a) debe ser siempre intolerante, y esta regla no admite excepciones. Es cuando para complacer a otros, o para evitar algún mal mayor, se practica el pecado. Pues todo pecado es una ofensa a Dios. Es necesario recordar este principio, por ejemplo, nadie tiene el derecho de, por tolerancia con los(as) amigos(as), y con la intención de despertar su simpatía, preferir palabras obscenas, vestirse de modo inmoral, adoptar las maneras licenciosas o livianas de las personas de vida desarreglada, ostentar ideas temerarias, sospechosas o incluso erróneas, o alardear de tener vicios que riñen con los preceptos bíblicos.

Pero los deberes de la intolerancia, en casos como estos, van más lejos, no basta que nos abstengamos de practicar el mal. Es incluso un deber que nunca lo aprobemos, por acción o por omisión.

Un(a) cristiano(a) que ante el pecado o el error, toma una actitud de simpatía, peca contra la virtud de la intolerancia. Es lo que se da cuando se presencia, con una sonrisa, sin restricciones, una conversación o una escena inmoral; o cuando, en una discusión, se reconoce a otros el derecho a abrazar la opinión que quieran sobre religión. Es lo que ocurre cuando ciertos silencios frente al error o al mal dan la idea de una aprobación tácita. Esto no es respetar a los adversarios, sino ser conniventes con sus errores o pecados, esto es aprobar el mal, y esto, un cristiano no debe hacerlo jamás. En todos estos casos, la tolerancia es un pecado, y sólo en la intolerancia consiste la virtud.

Muchos objetarán diciendo, por qué tanto esfuerzo, tanta lucha, tanto sacrificio, si una golondrina no hace verano, y con nuestra actitud los otros no mejoran. Como si debiésemos practicar los mandamientos sólo para que los otros los practiquen también, y estuviésemos dispensados de hacerlo en la medida que los otros no nos imiten.

Testimoniamos delante de los hombres nuestro amor al bien, y nuestro odio al mal, para dar gloria a Dios. Y aunque el mundo entero nos reprobase, deberíamos continuar haciéndolo. El hecho de que los otros no nos acompañen, no disminuye los derechos que Dios tiene a nuestra entera obediencia.

Todos nos desarrollamos de manera individual, y en el proceso cometemos errores y fallamos frecuentemente. Nadie recorre la misma senda que otro en la vida. Por lo tanto, los puntos de vista, prácticas y creencias serán también diferentes, ya no de cultura a cultura, o de país a país, sino de persona a persona. Tolerancia, entonces, es la cualidad que apoya al individuo a pesar de las faltas y no permite que las fallas se interpongan en el desarrollo de una relación.

En la Biblia el Señor actúa a veces con gran firmeza, otras con benignidad. Quizá el caso de tolerancia más citado sea la parábola de la cizaña Mateo 13: 24~30 donde el Señor no aparta a los malvados hasta que llegue el fin del mundo.

Otro punto delicado acerca de la tolerancia es no usarla para evitar conflictos. Unos padres que aceptan que sus hijos hagan lo que desean, podrán quizá presumir de ser tolerantes, pero sin duda están renunciando a lograr el crecimiento de sus hijos.

Tolerancia es permitir puntos de vista, aceptando al individuo, no sus fallas, entendiendo que hay diferentes grados de madurez y diferentes rutas para lograrla.

El verbo tolerar es definido como: sufrir, llevar con paciencia y permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.

La postura bíblica acerca de la tolerancia la encontramos en la vida de Jesucristo quien es nuestro mejor ejemplo. Entonces, debemos de imitarle en todo, incluso en su manera de exhibir la tolerancia o la intolerancia. Juan 2:13-16. El texto dice: Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. Y haciendo un azote de cuerda, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado. Aquí, Cristo no tolera la profanación del templo y expresa duras críticas a los responsables.

Otro ejemplo lo vemos en Mateo 15: 9 y 12. Cristo no toleraba las enseñanzas falsas de los fariseos: Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.

Cristo dice que hay solo un camino para el cielo. En Juan 14:6 declaró: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. ¿Hasta qué punto fue tolerante Cristo? Hasta el punto de explicar que existe solamente un camino. Pongamos atención al uso indiscriminado de la tolerancia, pues el riesgo es grave, ya que la tolerancia es un valor peligroso. Desde el punto de vista doctrinal no debemos de ser tolerantes del error.

Mas, mantenga visible en su horizonte las palabras de Jesús cuando dijo en  Mateo 5:44 que tenemos que amar y hacer bien aún para con nuestros enemigos. Romanos 12:18 dice: Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.  

Los(as) cristianos(as) debemos ser ambos, tolerantes e intolerantes: tolerantes del derecho político y social de la libertad de conciencia de cada uno(a), e intolerantes de cualquier idea que se oponga a la verdad que nos hace libres, Juan 8:32, tan intolerantes para creer y obedecer sólo al único evangelio, Marcos 16:16; 1 Pedro 4:17. Tan intolerantes para defender la verdad a pesar de toda oposición y persecución, 2 Timoteo 3:12. De este modo, puede verse cuánto cuesta el deber de la intolerancia.

Las leyes del hombre nos pueden parecer correctas, sus filosofías convincentes, pero Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres, Hechos 5:29.

Hasta pronto amados y amadas.

Bibliografía

Biblia Reina Valera – 1960.

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Vigésima segunda edición.

Enciclopedia Encarta 2007.

Glosario de términos

Connivencia: Disimulo o tolerancia en el superior acerca de las transgresiones que cometen sus subordinados contra las reglas o las leyes bajo las cuales viven. Confabulación.

Estándar: Que sirve como tipo, modelo, norma, patrón o referencia. Tipo, modelo, patrón, nivel.

Intrínsecamente: Interiormente, esencialmente.

Los énfasis son del autor del artículo.

ººººººº